Un libro de estrategia milenario, en cómic.
El Arte de la guerra de Sun Tzu ha sido, posiblemente, el libro más leído por estrategas a lo largo de la Historia y esta semana he descubierto esta original adaptación: la versión cómic.
Según la leyenda, Sun Tzu nació en el seno de una familia noble en lo que hoy en día es el norte de Shanghái y recibió buena educación militar desde bien joven. Dedicó su vida a entrenar al ejército y aunque su premisa fundamental consistió en evitar el conflicto, lo cierto es que acabó rompiendo la paz e invadiendo otros territorios. Su ejército jamás fue vencido, ni siquiera cuando se enfrentó con treinta mil hombres a más de doscientos mil enemigos.
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Grupo Anaya |
Sun Tzu escribió los primeros trece capítulos de su obra (llegó a ampliarla hasta los ochenta y dos) hace más de dos mil años y aún hoy es estudiada en multitud de disciplinas y aplicada a infinidad de campos.
Es importante destacar el hecho de que éste no es un libro sobre la guerra sino más bien sobre cómo salir victorioso de las adversidades, de los conflictos o de cómo afrontar retos que suponen el enfrentamiento con enemigos tanto literales como metafóricos.
Esta versión cómic se apoya en ejemplos que pasan por Nueva York, París o Amazonas, situados en épocas tan diferentes como los años sesenta, el final de los años veinte o la actualidad, para explicar los postulados más importantes en los que se basa El arte de la guerra y que todo estratega debería conocer.
Una obra sobre liderazgo, sobre el triunfo de la inteligencia por encima de la fuerza, más allá de la superioridad numérica que vuelve en un formato muy actual. Se puede abordar en apenas un par de horas pero su contenido es susceptible de estudio y desarrollo durante años.
Leyendo El arte de la guerra uno se da cuenta de que sí que es posible, si uno lucha lo suficiente y si aprovecha bien sus recursos. La importancia de esto se pone de manifiesto ahora más que nunca y de manera exponencial en este entorno económico, laboral y social cada vez más hostil, donde día a día nos tenemos que batallar contra “enemigos”, entiéndase por éstos bien competidores directos e indirectos, sean personas o situaciones que hacen peligrar nuestra posición o nos impidan avanzar en la dirección que pretendemos. Estos enemigos nos superan en número en la mayor parte de las ocasiones, en medios e incluso, a veces, también en inteligencia, lo que nos obliga a optimizar nuestra estrategia si queremos vencer y salir reforzados.
Sun Tzu defiende que la mayor expresión de liderazgo consiste en obstaculizar los planes del enemigo, ganar sin luchar, pero que si, de todos modos, hay que pelear el objetivo será una victoria rápida que minimice las pérdidas. Eso sólo se consigue a través del auto-conocimiento y la profunda evaluación del adversario, pues es él mismo, quien nos otorgará la oportunidad de atacar.