lunes, 16 de enero de 2012

Los libros luciérnaga

Mágico, bello, la historia de un misterio lleno de sabiduría.

Los libros luciérnaga de Leticia Sánchez Ruiz ganó el IX Premio Internacional de Novela ¨Emilio Alarcos Llorach¨ y nos ilumina con reflexiones acerca de la vida, el amor y la amistad tan hermosas como certeras.

La historia es la de un misterio que comienza con un incendio que arrasó una Biblioteca en una ciudad con secretos. La autora nos descubre este puzle maravilloso en un universo de olores, sabores, y colores acogedor y personal cargado de matices y rarezas que hacen las delicias de los amantes de los detalles.

En el relato encajan las piezas que en paisajes húmedos y verdes, casas con ladrillos rojos, libros, almas garabateadas en manteles y bares dibujan los escenarios en los que Leticia da vida a unos personajes entrañables que acompañan al lector más allá de las páginas de la novela.

Ulises Font, un viejo enjuto, caótico y sabio tiene una teoría sobre la memoria, tiene de hecho, muchas teorías, muchas premisas y conclusiones; todo un tratado de la vida. Sin embargo algo o alguien viajará en el tiempo para cuestionarle todas sus convicciones. Lucia, una joven escritora, sensible e inteligente tropieza con una pasión enfermiza que la hace caer en el pozo del amor obsesivo hacia un devoto del placer que busca consuelo en todo lo que hace porque sigue enamorado de Paris. Y Felipe espera que algo fantástico ocurra en su bar de perdedores, de borrachos, de amigos y de proyectos de revoluciones.

Los libros luciérnaga nos zambulle en un mundo cotidiano y real pero al mismo tiempo mágico y bello que nos habla de relaciones, de pasiones, de locuras de amor, de promesas y sobre todo de la importancia de ser especial, de la valentía de ser diferente, de respetar a esos rasgos que nos distinguen, aceptarlos, seguirlos y no traicionarlos porque si lo hacemos apagamos la luz que llevamos dentro, la que nos ilumina y nos define. La luz por la que nos aman los que bien nos quieren.

Optimista e imprescindible. Inevitable llorar, inevitable sonreír , inevitable asentir.

martes, 27 de diciembre de 2011

En Grand Central Station me senté y lloré

Contundente, desgarradora y veraz. Una obra de calidad plagada de alusiones literarias en la que lo importante no es el final sino los hechos.

No es de extrañar que esta novela publicada por primera vez en 1945 sea la obra más conocida de Elisabeth Smart pues aunque la historia es una ficción está claramente inspirada en su propia vida martirizada por el amor al poeta George Barker con el que mantuvo un tomentoso romance del que nacieron cuatro hijos y que no solo definió su biografía sino también inevitablemente su obra. Barker siempre le prometió que dejaría a su esposa pero ese día no llegó nunca.

Este es un libro tan maravillo como sobrecogedor, escrito desde lo más profundo del alma y la sinceridad de las emociones que en él se detallan es seguramente lo que mantiene el corazón en un puño de todo el que lo lee. Es sentimiento en estado puro, destilado y concentrado que llega a emborrachar con metáforas, símiles y descripciones mediante un lenguaje unas veces sensual, poético y dulce y otras veces con palabras duras que cogen desprevenido al lector por su contundencia. La prosa desgarradora y muy personal se enreda en un relato que se antoja caótico del que se desprende poco a poco la verdad de la historia que la autora pretende contar.

La protagonista es una joven que como la escritora cae en el error de enamorarse de un hombre casado y que lejos de evitar el romance lo persigue y lo provoca. Como mujer sabe que aquella relación es insana y en esta narración lacerante en primera persona explica cómo se siente culpable del origen y las consecuencias de las decisiones a las que se vio empujada por seguir esa pasión tan loca. Perturbada por ese hombre pasa a lo largo de la novela por muchos estados en el que nos podemos sentir identificados pues los detalla con total franqueza. Desde los celos a la añoranza pasando por la excitación y la necesidad del que ama.

Elisabeth Smart nos pone delante un espejo en el que en el que solo los valientes se atreven a mirarse porque nos aterroriza la crudeza de las pasiones del hombre, del egoísmo de la carne y de la conveniencia e inventamos un mundo a veces hipócrita lleno de medias mentiras, de verdades omitidas, cómodo pero cargado de falsedades y en esa doble moral vivimos escondidos como ratones asustadizos. Y si la duda nos machaca o la tentación nos acecha basta con mirar para otro lado y seguimos como borregos la máxima de universal que si no se sabe no ha pasado y ocultamos cobardes la verdad.


jueves, 15 de diciembre de 2011

Décima Docta

Organizaciones secretas, suspense y acción en Décima docta de Myriam Millán.

En ésta su primera novela la escritora sevillana plantea un enigma milenario a resolver que embaucará al lector en un viaje desde las majestuosas pirámides del complejo de Gizeh hasta las calles de la capital hispalense donde le sorprenderá con un desenlace inesperado.

Cada cinco años desde tiempos del faraón Keops diez chicas son secuestradas para formar parte del ritual más sádico y cruel jamás conocido. Las muchachas son escrupulosamente elegidas por parte de una organización milenaria y siempre responden a un perfil determinado. Son retenidas en un zulo esperando ser torturadas y asesinadas como lo fueron en su día Nellifer, la amante del faraón, y sus nueve discípulas.

Natalia que estudia bellas artes y cursa su segunda titulación destaca entre las doctas recluidas por su extrema belleza y sobre todo por su inteligencia abrumadora. La chica habrá de dominarse en los avernos en los que se ve confinada, decidir y enfrentarse a las situaciones más límites sin más armas que ella misma y lo hará de la única manera que sabe.

Este personaje al que la autora ha concebido complejo, mágico y atractivo no sólo resuelve sino que mantiene vivo el relato y hace reflexionar al lector a cerca de la inteligencia superlativa. Efectivamente la presencia moderada de esta virtud en el individuo le otorga una ventaja competitiva indiscutible respecto de sus congéneres pero una capacidad extrema en ocasiones puede llegar a jugar malas pasadas. Seguramente lo habréis visto alguna vez.

A destacar como la autora pone ya desde el preámbulo la atención en el amor como umbral de la locura y define bien el vértigo premonitorio del que se enamora a pesar y a su pesar. Punto sin retorno, doloroso y aterrador abismo en el que seguramente nos hemos visto. Es el momento en el que decides dejar de luchar porque descubres que pelear contra uno mismo es inútil y caes en la cuenta entonces de que has perdido el control. Al fin eres tú mismo y poco importan ya las consecuencias.

lunes, 5 de diciembre de 2011

El silencio de los árboles

La melancolía, el amor, la música y la obsesión componen esta obra de Eduard Márquez que enamora al lector en cada página.

En una ciudad enferma del odio, el horror y la muerte que sólo la guerra puede infectar el amor y el arte son cuerpo y alma de la esperanza, y la promesa de un recuerdo la única razón para sobrevivir. En ese cementerio de árboles talados, edificios derruidos y corazones perdidos un museo se improvisa trinchera de la cordura y refugio para los sentimientos donde las personas recuerdan que son seres humanos.

Pocos son los que quedaron bajo el asedio, menos los que aún resisten. Andreas Hymer llega a esa locura con un propósito claro y un concierto para violín se convertirá en causa y efecto para recuperar a su amor perdido, Amela Jensen, y una nueva misión le dará la oportunidad de ser héroe.

Con trazos de personajes el autor nos presenta retales de una vida anterior al hambre y a la destrucción e insinúa anhelos de un futuro mejor. Un relato que pone el acento en conceptos absolutos como el valor y la solidaridad y en el que a partir de pinceladas anecdóticas de la realidad hace que el lector extraiga la esencia del libro como si de un proceso inductivo se tratase.

A destacar la obsesión como antagonista, sentimiento enfermizo, egoísta y corrosivo que ansía poseer el alma del genio. Es un depredador que huele y rastrea mentes excepcionales, persigue sin descanso a su presa y pobre de la que alcance. La obsesión anida en las capas más profundas de nuestra personalidad, mueve el arte y lo lleva a su máxima expresión pero del mismo modo lo distorsiona y desvirtúa el mundo. Transforma lo que un día pudo ser bello en una mueca macabra y sin sentido. ¿Podrá acaso el amor vencer a este villano? ¿Verdaderamente tiene tal poder de curación?

El silencio de los arboles es una obra delicada de prosa musical. Su lectura sería comparable a una pieza para violín. Hora suave, brillante y emotiva; hora potente, firme y dolorosa. Penetra en la piel y hace estallar las emociones. Trasciende a lo metafísico. Magia diríase en otro tiempo.
                                                
                                                                  Alianza editorial

jueves, 17 de noviembre de 2011

El Espejo Negro

¿Del autoconocimiento al autocontrol?

El Espejo Negro de Alfonso Domingo, XLIII Premio de Novela Ateneo de Sevilla no es, ni mucho menos, un Thriller más, pues este demesita sorprende no sólo en su calidad literaria sino en sus reflexiones.

Bajo una prosa elegante a la vez que sugerente se descubre la historia de un cuadro perdido en el tiempo y desarrolla su búsqueda en tres escenarios temporales trenzados en una trama bien hilada sobre un juego narrativo que no deja indiferente.

Esta novela celosamente documentada acerca al lector al mundo del arte con un lenguaje impregnado de carisma, sensibilidad y misterio y con personajes coherentes y  bien perfilados.

Jerónimo Díaz es un joven pintor anarquista exiliado de una España enloquecida que recibió de un extraño personaje el encargo de copiar Jonás y la ballena, de El Bosco. Acepta, a pesar de que una sensación premonitoria, de esas que subestimando al subconsciente solemos ignorar, advirtió al artista de que su destino quedaba irrevocablemente ligado a esta pintura para siempre.

Lamentablemente, en el desempeño de tal tarea el español es capturado y enviado a un campo de concentración nazi donde será testigo del horror, dejando su obra incabada.

La casualidad, el destino o la vida misma harán que más de medio siglo después Jerónimo ya anciano choque con Javier Carreño, un especialista en El Bosco en plena crisis de los cincuenta que es nombrado comisario de una exposición sobre el pintor holandés en el Museo del Prado. El viejo tendrá la oportunidad de reencontrarse con su obra perdida y ambos vivirán una aventura inolvidable, un viaje a través de Europa tras un retal del pasado porque, a veces, hay que volver atrás para poder quedar en paz y avanzar.

Protagonista indiscutible el miedo que lo tiñe todo. Miedo a perdernos bajo las sombras del alma, a esos claroscuros que nos atormentan, inherentes a la condición humana y al desarrollo de la personalidad. Miedos que nos condicionan y puede que hasta nos definan. También a que nuestros fantasmas salgan porque siempre acaban tomando las peores decisiones. Miedo a que puedan ser vistos y pongan de manifiesto nuestra vulnerabilidad. Manifiesto instinto de conservación que nos avergüenza, nos hace empequeñecer.

El Ser Humano se plantea entonces si es necesario mirar a la cara a nuestro peor reflejo para poder dominarlo. Si es necesario el autoconocimiento para poder llegar al autocontrol. Un espejo negro parece ser la clave.

 

jueves, 3 de noviembre de 2011

Hoy me ha pasado algo muy bestia

Querer es poder, ¿y viceversa?

Hoy me ha pasado algo muy bestia de Daniel Estorach Martín nos cuenta la historia de Daniel García, un chico aparentemente corriente que reside en un pueblo de Barcelona y que en la primavera de 2007 inicia un blog en el que decide dejar testimonio escrito de los sucesos extraños que últimamente le están aconteciendo. A las constantes migrañas y hemorragias nasales se le unen varios episodios de ira incontrolable, pérdida de consciencia y la percepción de haber adquirido, o descubierto, capacidades físicas superiores a la media. Extraordinarias más bien.

Daniel no da crédito, o ha perdido el juicio o está desarrollando superpoderes. En el segundo caso habrá de aprender a vivir con su nueva condición y decidir qué hacer con estas nuevas habilidades, si es que se debe hacer algo con ellas.  

Con el protagonista el autor huye del cliché de freak poco agraciado, tímido y reservado, casi insociable, al que los cómics y el cine nos tienen acostumbrados. Nada más lejos de Daniel que es extrovertido y divertido, algo chulesco. Bravucón incluso. Un tipo con estilo que da una vuelta de tuercas a los héroes más tradicionales.

La primera persona en la que está escrita esta novela permite al autor situarse en la piel del personaje dándole más credibilidad a su personalidad y el formato blog en la que se presenta hace al lector empatizar de una manera más natural con el personaje. El lenguaje directo y urbano, cargado de subjetividad, la sintaxis desestructurada y el relato sencillo le da coherencia y realismo a la historia.

Además de entretenernos con una emocionante aventura que mantiene viva la duda hasta la última pagina, Daniel Estorach nos plantea el conflicto que se genera entre lo que somos y lo se espera que seamos, lo que hacemos y lo que debiéramos. Aborda la ardua decisión entre la individualidad y la colectividad y nos descubre la difícil cuestión del establecimiento de prioridades.  

Como curiosidad contar que esta novela nació en la red, en el blog Soy un superhéroe ,  el que con el tiempo y gracias al talento y la constancia del autor se materializó en este demesita para los amantes de la fantasía.

Absolutamente recomendable. Me pregunto si tendremos segunda parte pronto.



lunes, 31 de octubre de 2011

Seda

Un estribillo desde el fin del mundo. Un regalo muy especial.

Seda de Alessandro Baricco no parece una novela. Tampoco un cuento.  Más bien es como una canción. Si el sonido de la música pudiese ser escrito, si pudiese ser nombrado en un lenguaje sordo se llamaría Seda.

El autor trae la historia de Hervé Joncour, quien la necesidad lleva a emprender un viaje a Japón, y quien allí encuentra la cara irracional del amor, expresión furtiva de nuestra esencia animal y motor velado de las grandes decisiones. Si tuviese que ser nombrado lo llamaríamos deseo. Y lo encuentra allí, en el fin del mundo de una época en la que la luz eléctrica era una hipótesis y un Pasteur prehistórico se ganaba un hueco en la ciencia con un misterioso artilugio llamado microscopio.

La historia es narrada en tercera persona con una prosa delicada, atractiva y sensual y nos hace pensar en la verdadera condición del amor y, a su vez, en el amor sin condiciones. Nos conduce a reflexionar sobre la materia de la pasión y nos hace caer en la cuenta de que ese Leitmotiv reside en cada individuo y somos nosotros mismos quien desencadenamos esa maravillosa locura. Capaces de proyectarla somos, sin embargo, presas de ella sin poder evitarlo.

Seda hay que leerla despacio, con atención. Es una lectura para saborear cada palabra, perderse en su universo de estrofas y desembocar en su sabio estribillo. Debemos dejarnos liberar de las etiquetas, de la cabezonería del ser humano por nombrar lo que le rodea. Si no tiene nombre nos da miedo.

Este relato debiera tener un nombre mudo, uno que fuese como acariciar el vacío.

Una obra demesita directa al corazón.